A pesar de toda la incertidumbre que la Pandemia de Coronavirus coloca sobre cómo será el futuro, ya está claro que éste será digital.

La pandemia de Coronavirus se ha convertido en estos pocos meses en una crisis humanitaria que quedará en los libros de historia. Y vemos que continúa causando enormes impactos en la vida de las personas en todo el mundo. Pero en otra dimensión podemos afirmar que también está actuando como un catalizador para el cambio —económico, social, personal y corporativo— en una escala no vista en los últimos 100 años. 

Pero a pesar de toda la incertidumbre sobre cómo será el futuro, ya está claro que éste será digital.

El panorama económico desafiante y la continua incertidumbre están obligando a los ejecutivos de las empresas a tomar algunas decisiones difíciles. Vemos a algunos ejecutivos sumergidos en la operación, haciendo recortes y centrándose en salir de la tormenta. Otros, sin embargo, están tomando medidas decisivas para asegurarse de que cuando termine la crisis, sean más fuertes de lo que son hoy. Porque de eso se trata el desafío hoy, como se preparan las compañías para arrancar lo más rápido posible en el escenario de recuperación. 

La historia reciente muestra qué aquellas empresas que actúan con una mentalidad de ciclo completo estarán mejor posicionadas para acelerar post recesión. En las recesiones de 2007–08, el quintil superior de compañías estaba por delante de sus pares en aproximadamente 20% a medida que avanzaban hacia la recuperación en términos de rendimientos totales acumulados para los accionistas (TRS). Ocho años después, su ventaja había aumentado a más de 150 %. Una lección clave de esa experiencia es que las empresas que avanzan tempranamente  y  con determinación  en una crisis, toman una ventaja de mediano plazo. 

El riesgo esta en aquellas compañías que se queden pegadas en el soporte de la operación, en estado de Pandemia, si bien es importante y necesario, no es suficiente.

Se deben forzar las conversaciones y reflexiones más estratégicas de la sustentabilidad del modelo de negocio actual en un escenario de Pandemia que nos acompañara 2 o 3 años.

Este escenario de Pandemia esta provocando cambios de modelo de negocio forzados por la sustentabilidad de las compañías en el mediano plazo.  Es por eso que para muchas empresas, la única opción es acelerar su transformación digital. Eso significa pasar de la experimentación activa a la ampliación activa respaldada por pruebas continuas y mejoras continuas. Estos movimientos deberían ocurrir en dos dimensiones: en el núcleo de la empresa y a través del desarrollo de nuevos negocios.  

Las empresas deberán revisar sus hojas de ruta, y ajustarlas al escenario de Pandemia. Estamos presenciando contextos muy diferentes, es así por ejemplo que en telemedicina, los aspectos regulatorios actuales habían limitado su masificación y obstaculizado su adopción se han eliminado para ayudar a combatir el coronavirus, dejando abierto un escenario de regulación reducida, o al menos diferente, en la próxima normalidad. Por otro lado están apareciendo nuevos consumidores digitales que seguramente perduraran en un escenario post Pandemia.   

Las compañías deberán ajustar sus planes y doblegar sus esfuerzos para comunicarlos en un escenario laboral de comunicación virtual, lo cual plantea un doble desafío para el liderazgo de sus ejecutivos. 

Las empresas se han visto obligadas a moverse y actuar a una velocidad sin precedentes, y casi exclusivamente de forma remota, ya que la naturaleza de la crisis ha requerido que los equipos actúen rápidamente en medio de la incertidumbre, tomen decisiones con supervisión limitada y reaccionen ante situaciones que cambian rápidamente. 

En lo referente al trabajo remoto, las empresas están comprobando que el uso de la videoconferencia puede ser mucho más productiva, especialmente para los registros rápidos. Si bien en esta nueva normalidad se necesitarán reuniones en persona, es probable que surgirán algunos modelos híbridos para aprovechar los beneficios de la conexión remota y en persona. Las reuniones de video han expuesto lo que la AGILIDAD ha estado diciendo durante años: que el tamaño ideal del equipo efectivo es de cinco a nueve personas. Una reunión de Zoom de 20 personas, en la que solo puedes ver a nueve personas en una pantalla de iPad, ha demostrado ser a menudo un ejercicio de frustración.  

Las palabras de Beth Galetti, vicepresidenta senior de recursos humanos de Amazon, son instructivas: “Con frecuencia estamos haciendo cosas que nunca antes se habían hecho. Por esta razón, a menudo no hay un libro de jugadas que enseñar ni expertos qué seguir, por lo que empoderamos a las personas para que prueben cosas nuevas y aprendan en el camino «.

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